lunes, 7 de agosto de 2017

¡Nos invaden los anglicismos!

He estado de vacaciones en un resort estupendo, no le faltaba detalle, el baño de la habitación tenía hasta hilo dental entre sus amenities.
¡Qué envidia! Yo hasta septiembre no cojo vacaciones y ahora estamos a tope en la oficina. Hemos tenido varias conference call con el CEO para definir los KPI del próximo trimestre.

anglicismos innecesarios


Cada vez son más los anglicismos que utilizamos en nuestro día a día, tanto en el ámbito laboral como en nuestra vida privada. En concreto, en el sector empresarial existen anglicismos muy arraigados como los que he utilizado en el ejemplo. He aquí otros muy frecuentes con una breve explicación:

  •  Due Diligence = Literalmente, «diligencia debida». Consiste en investigar a un tercero o un cliente con el que la empresa vaya a hacer negocios para comprobar que actúa conforme a la ley, no tiene deudas, etc.
  • FTS = Sigla de Full-Time Equivalent, es decir «equivalente a tiempo completo». Esta cifra compara la jornada laboral de los trabajadores a tiempo completo frente a la de los trabajadores a tiempo parcial.
  • Servicing = prestar un servicio a otra empresa.
  • Know-how = saber hacer, conocimientos o experiencia.
  •  Head Count = número de trabajadores.

La pregunta que planteo ahora es: ¿Por qué se utilizan tantos anglicismos? ¿El español no tiene equivalentes para estos términos? En realidad, nuestro idioma es muy rico y posee términos perfectamente válidos para transmitir estos conceptos. Es cierto que la RAE tarda en incorporar nuevos términos a sus páginas, pero la Fundéu es mucho más rápida y propone soluciones para lidiar contra los anglicismos innecesarios, por lo tanto, casi siempre existen alternativas en español a los anglicismos.

Entonces, si hay equivalentes en nuestro idioma, ¿se utilizan anglicismos porque los trabajadores y directivos empiezan a dominar el inglés? No lo creo, lo cierto es que los trabajadores no llegan a entender con exactitud el significado de muchas de estas palabras. Las empresas generan una complejidad lingüística que afecta a la comunicación cuando sería preferible que ofrecieran clases de inglés a sus trabajadores para que pudieran mantener conversaciones o redactar correos electrónicos en este idioma.

En mi caso, como traductora, cuando traduzco documentos empresariales y me encuentro con este tipo de términos, intento utilizar un equivalente en español. Sin embargo, muy a mi pesar, no siempre puedo hacerlo y es que hay anglicismos tan arraigados que sus equivalentes en español no son reconocibles y, ante todo, hay que tener en cuenta que nuestras traducciones van dirigidas a un público concreto. Si, por ejemplo, traducimos KPI directamente como «indicadores clave de desempeño» es probable que a los destinatarios de nuestra traducción les cueste entender de qué estamos hablando, pueden tener una idea general de qué son los KPI, pero no cuenta con un nivel de inglés suficiente como para relacionar el concepto con «indicadores clave de desempeño».


Es importante saber inglés, pero me parece un error hablar en «espanglish». En mi opinión, deberíamos cuidar más nuestro idioma. No va a desaparecer por utilizar algunos anglicismos y, al fin y al cabo, es algo normal, puesto que en todas las lenguas existen palabras que proceden de otros idiomas pero, si existen equivalentes en español que son totalmente reconocibles por los hispanohablantes y expresan con exactitud la idea del término inglés, ¿por qué no usarlos?

lunes, 17 de julio de 2017

Por qué no se debe dejar la traducción en manos de aficionados

Mucho se ha hablado sobre la prueba para subtituladores anunciada por Netflix en marzo de este año, especialmente sobre cómo han tratado la noticia diversos medios de comunicación. Con titulares como «Netflix te pagará por traducir subtítulos de sus series», «¿Quieres trabajar en Netflix como traductor? Solo tienes que responder este test», «Netflix quiere pagarte por traducir subtítulos: hasta 700 euros por capítulo», no es de extrañar que los traductores profesionales nos ofendiéramos un poco. Según estos titulares, parece que todo el mundo que sable hablar un idioma extranjero está capacitado para traducir y que es muy fácil forrarse traduciendo un rato al día.

Pues bien, he recopilado algunas capturas de pantalla de subtítulos que pueden encontrarse por Internet. Se trata de traducciones no oficiales que ilustran lo que pasaría si dejáramos la traducción en manos de aficionados.

Vamos a empezar con el capítulo 4x10 de The Walking Dead de HBO. Para no hacer spoilers solo diré que, en la escena que he capturado, van por el bosque dos hermanas, un bebé y un adulto. Una de las niñas, cansada de caminar, dice «It’s gonna get dark soon. Where are we going?»

The Walking Dead

A lo que el adulto responde. «Further. Come on.», es decir, «Más lejos, vamos.». No os perdáis la traducción:

The Walking Dead

Deduzco que el traductor amateur no tenía el texto a la vista y confundió el adverbio further por father, cuya pronunciación es parecida y sin duda tenía más lógica…

Sigamos. En este mismo capítulo, encontramos a dos personajes rodeados de zombies. Al chico se le ocurre una idea para escapar, le entrega un arma a la chica y le dice “Back up”, es decir, que le cubra. Vamos a ver la traducción:

The Walkind Dead

Está claro que en esa situación la prioridad es hacer copias de seguridad...

Pasemos a otra serie. Las siguientes capturas son del capítulo 2x03 de la serie de Netflix Black Mirror. Este capítulo tiene como protagonista a un dibujo animado que se llama Waldo. Se trata de un personaje muy gamberro de la televisión que no tiene pelos en la lengua.

En la primera captura, uno de los personajes le comenta a otro que ha conocido al hombre que interpreta a Waldo. Concretamente, dice: «I met Waldo last night. Jamie, the guy who plays it, he’s fun.»

Black Mirror

Sin comentarios. Este subtitulador aficionado no sabe lo que son las oraciones relativas y directamente se ha inventado la frase. Tampoco sabe que el verbo play, además de «jugar», significa «interpretar» o «desempeñar un papel».

En esta otra captura, un personaje critica al dibujo animado. Explica que es muy fácil hacer lo que hace: «He mocks. And when he cannot think of an authentic joke, which is actually quite often, he just swears.». Atentos a la traducción del verbo swear («insultar» en este caso):

Black Mirror

Para terminar, vamos a ver un error de traducción en la subittulación no oficial del 1x05 de Como conocí a vuestra madre de CBS. Lily Aldrin es profesora de infantil o preescolar, Kindergarden teacher en inglés. Así es como lo han traducido:

How I Met Your Mother

Es cierto que «jardín de niños» se utiliza en algunos países de Hispanoamérica, pero una subtitulación profesional se suele adaptar al público al que va dirigido. En caso de querer utilizar un español neutro apto para todos los hispanohablantes, este no sería un término adecuado, porque solo se identifica en algunos países.

Creo que, tras ver estos ejemplos, resulta evidente por qué no se debe dejar la traducción en manos de aficionados. Desde el sofá de casa puede parecer sencillo y es muy fácil criticar que las traducciones son malas, que hay muchos errores, que los chistes no hacen la misma gracia que el original… Sin embargo, para conseguir una traducción que suene natural y no caer en lo literal ni en falsos sentidos, hay que dominar la lengua de partida y la lengua de llegada, tener recursos y saber documentarse. Además, existen normas de subtitulación, no se pueden cortar las frases por cualquier sitio ni utilizar todos los caracteres que uno quiera, entre otras cosas.

La traducción es una profesión que deben ejercer profesionales preparados. Saber inglés o haber pasado varios veranos en el extranjero no convierte a una persona en traductora, sino que se necesitan ciertas habilidades y con esto queda demostrado que los aficionados no las tienen.

domingo, 7 de mayo de 2017

Traducción de marcas

Sí, aunque sean nombres propios, las marcas se traducen. Si se quiere vender un producto en diferentes países, hay que asegurarse primero de que su nombre pueda pronunciarse (y recordarse) con facilidad y, también, que no sea malsonante ni tenga un significado ofensivo. Por estas razones, encontramos productos que tienen nombres diferentes según el país en el que se venden, vamos a ver algunos ejemplos.

En el artículo 7 marcas con nombres distintos en otros países, Modesto García menciona el caso de la cadena de cafeterías Dunkin' Donuts, que en España se llama Dunkin' Coffee. Esto se debe a que la palabra «donut» está registrada por Panrico y ninguna otra marca puede usarla, recordemos que esto es lo mismo que sucedió con la traducción de la película de Disney «Vaiana».

Otra marca que se traduce en algunos países es Axe. Modesto García explica que este famoso desodorante se comercializa con el nombre de Lynx en Irlanda, el Reino Unido, Nueva Zelanda y Australia, porque la marca francesa consideró que Axe («hacha» en inglés) era un nombre demasiado agresivo para el mercado angloparlante.


En el sector automovilístico también encontramos ejemplos dignos de mención. Aunque no llegaron a venderse en España, todo el mundo ha oído hablar de los modelos Nissan Moco (que encima se llegó a diseñar en verde) o Mazda Laputa. Evidentemente, si se hubieran querido comercializar en España, sus nombres habrían tenido que modificarse, como sucedió con el Mitsubishi Pajero, que llegó a España como Mitsubishi Montero, y el Volkswagen Jetta, cuyo nombre fue Bora durante algún tiempo, aunque ahora vuelve a llamarse Jetta, quizá porque no resulta tan ofensivo.

Por la red encontramos otros ejemplos de marcas con nombres divertidos, por decirlo de algún modo. Rosa Castillo enumera en su artículo veinte marcas de alimentos con un nombre poco acertado, como la pizzeria llamada Herpes Pizza, los helados Alpedo o el restaurante asiático Tan dao vien. En el artículo no se menciona dónde se encuentran todos esos locales o productos. Si se encontraran o vendieran en un país de habla hispana, habría que estudiar el traducir estas marcas; de lo contrario, no creo que tuvieran muy buena acogida.

Para evitar casos como estos últimos, quiero compartir una página web que he descubierto recientemente, se llama Word Safety y permite comprobar si el significado de una marca es obsceno en otros idiomas, tan solo hay que escribir el término deseado en el buscador y nos devolverá las traducciones. En la actualidad, Word Safety cuenta con casi 3 000 palabras y variaciones fonéticas en árabe, bengalí, chino, neerlandés, inglés, finés, francés, alemán, hindi, italiano, japonés, coreano, malayo, persa, polaco, portugués, ruso, español y sueco. No obstante, si buscas un insulto y no aparece en su base de datos, puedes avisarles rellenando un formulario.


El nombre de una marca es fundamental y debe cumplir una serie de requisitos, como ser fácil de pronunciar, sonar bien y provocar una asociación con el producto o el servicio que representa. Estas características no se dan si nuestros helados se llaman Alpedo, por ejemplo, por eso las marcas pueden y deben traducirse siempre que sea necesario, dependiendo del país en el que se vayan a vender, ya sea por cuestiones legales (como el caso de Dunkin coffe) o idiomáticas (como el caso de Axe).

lunes, 20 de marzo de 2017

Cómo hacer una presentación oral en otro idioma

Una actividad muy frecuente en los cursos de idiomas que suele formar parte de la nota final es realizar una presentación oral delante de toda la clase. Se trata de una actividad muy sencilla, que normalmente no dura más que un par de minutos, en la que el alumno tiene que demostrar las destrezas orales que ha ido adquiriendo a lo largo del curso.

Algunas veces el profesor fija el tema o establece unas pautas para preparar la presentación. Otras veces, el tema es libre y uno no sabe cómo prepararse, por dónde empezar, de qué hablar... Como he hecho varias presentaciones orales para cursos de inglés, francés y alemán, os voy a dar cinco consejos basados en mi experiencia para que os sirvan de guía si debéis enfrentaros a este tipo de prueba.

Presentación oral otro idioma

1. El primer paso es elegir un tema. Como ya he indicado, algunas veces lo da el profesor, pero otras veces hay plena libertad y resulta complicado escoger uno. Mi consejo es que elijas un tema interesante, pero sencillo, es decir, que no sea algo demasiado especializado porque entonces tendrás que buscar mucho vocabulario nuevo y, cuando expongas, tus compañeros no van a poder seguirte. Suelen funcionar bien los temas sobre un país concreto, fiestas o tradiciones. Por ejemplo, puedes hablar de la Oktoberfest en clase de alemán o de una ciudad francesa que conozcas o te llame la atención en una presentación en francés.

2. En segundo lugar, debes definir la estructura de la presentación. Lo aconsejable es empezar con una introducción en la que te presentes y digas de qué vas a hablar y en qué orden. A continuación, desarrolla el tema aportando datos interesantes y, por último, prepárate un par de frases a modo de conclusión.

3. Una vez has elegido el tema y has determinado la estructura que vas a seguir, tienes que pensar qué decir exactamente. Normalmente, yo escribo todo como si fuera una redacción y el día de la presentación llevo solo una hoja o un par de fichas donde he escrito las ideas principales. Cuando redactes las presentación, te recomiendo que utilices vocabulario y estructuras gramaticales que hayas aprendido ese curso.

4. Si te dejan, prepárate una presentación de Powerpoint. De esta forma, cuando expongas, podrás estar más tranquilo porque no tendrás la mirada de tus compañeros clavada en ti y además tendrás una ayuda en la que apoyarte si se te olvida algo. Mi sugerencia es que rellenes las diapositivas con fotos y frases o palabras clave.

5. Por último, no te olvides de ensayar la presentación oral un par de veces y asegúrate de que te ciñes al tiempo que pide el profesor.

Estos son mis cinco consejos para prepararse cualquier presentación oral en otro idioma. ¿Has tenido que hacer alguna presentación de este tipo? ¿Qué consejo añadirías?

viernes, 23 de diciembre de 2016

Personajes navideños españoles

La Navidad es una fiesta que conmemora el nacimiento del Niño Jesús. Son días de celebración en familia, las calles se decoran con luces de colores, árboles y belenes, comemos dulces de todo tipo... También es una época de magia e ilusión, especialmente para los más pequeños que, según la zona donde vivan, recibirán la visita de diferentes personajes que les dejarán regalos si se han portado bien durante el año.

En un mundo cada vez más globalizado, Papá Noel es el personaje navideño más conocido, aunque hay que señalar que su origen es europeo (San Nicolás) y vestía de verde. Fue Coca Cola quien tomó prestada esta figura para uno de sus anuncios y le dio el aspecto con el que se le conoce hoy en día.

No obstante, cada país o región mantiene sus propios personajes tradicionales. En el caso de España los más famosos son los Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, que vienen desde Oriente la noche del 5 de enero, pero existen otros personajes no tan conocidos en nuestro país, vamos a conocer a algunos…

En Galicia se recuperó en 2007 la figura del Apalpador, un gigante carbonero con barba, boina y pipa, que habitaba en las montañas y bajaba a las ciudades la noche del 24 o 31 de diciembre a palpar la tripa de los niños. Si los encontraba muy flacos, les dejaba castañas asadas. También se decía que si habían cenado hasta hartarse y el Apalpador les tocaba la tripa, no pasarían hambre en todo el año.

En el País Vasco y en Navarra encontramos a otro carbonero con un aspecto parecido al del Apalpador. Se trata del Olentzero, que vive en una cabaña situada en las montañas y visita las casas la noche del 24 de diciembre. La tradición dice que entra por la chimenea cargado de regalos, por eso debe dejarse bien limpia.

Por su parte, en Cantabria tienen al Esteru, un leñador que desciende de las montañas en Nochebuena para dejar regalos con la ayuda de su burro. Asturias también comparte la tradición del Esteru, aunque hace poco creó el personaje del Anguleru para tener una figura con la que identificarse más. El Anguleru es un pescador de angulas con una barba larga que viste con gorro negro, chubasquero amarillo y botas de agua y trae regalos la noche del 24 de diciembre.

En Cataluña es tradición golpear al Tió Nadal, un tronco al que se pintan ojos, nariz y boca. Se le abriga con una manta y se le rellena con dulces o regalos para que caigan al golpearlo mientras se cantan canciones, de ahí la frase «Fer cagar el Tió». 

¡Ya os visiten los Reyes Magos o cualquier otro personaje, quiero desearos felices fiestas! Espero que disfrutéis de las tradiciones de vuestro país o vuestra región y empecéis el año con mucha fuerza. ¡Nos vemos el año que viene por aquí con más entradas sobre lengua y traducción!

Feliz Navidad
Fuentes:

jueves, 8 de diciembre de 2016

Traducción de la nueva película de Disney: «Vaiana»

El año pasado hablé sobre la traducción de títulos y expliqué que normalmente los traductores no deciden los nombres de las películas, series, libros, etc. que traducen. Un ejemplo muy claro lo encontramos en la nueva película de Disney, cuyo título original es «Moana», pero que en España y otros países europeos se ha traducido por «Vaiana», ¿por qué?

Traducción película Vaiana
La nueva princesa Disney
Empecemos con una sinopsis para situarnos. Esta nueva producción de Disney está ambientada en la Polinesia de hace 2000 años, concretamente en la isla Motu Nui, y su protagonista, Vaiana en la versión española, es hija del jefe Tui. A Tui le encantaría que su hija siguiera sus pasos y se convirtiera en líder de la tribu, pero lo cierto es que Vaiana tiene otra vocación, le apasiona el mar y vivirá en él una gran aventura acompañada del semidiós Maui.

Como ya conté el año pasado, existen numerosos casos en los que los títulos de películas no se traducen literalmente, sino que se opta por modificarlos por completo para que sean más llamativos y comerciales. Se trata de una práctica común a la que estamos acostumbrados. Sin embargo, nunca antes habíamos visto que se cambiara el nombre de una princesa Disney.

Es cierto que Snow White se tradujo en su día por Blancanieves, Cinderella por Cenicienta, Belle por Bella… pero todos estos ejemplos son traducciones literales para adaptarse al público español. Si consultamos el diccionario, encontraremos que «Moana» es una palabra de origen maorí y hawaiano que significa «océano», mientras que «Vaiana» quiere decir «agua» en tahitiano. Los dos nombres parecen apropiados para la protagonista, ¿por qué no se mantuvo el original?

Disney respondió a esta pregunta en su Twitter hace algún tiempo, cuando anunció el estreno de la película. El problema es que Moana es una marca de jabones registrada en varios países europeos que pertenece a la empresa Casa Margot, S.A. Por eso, Disney no ha podido usar este nombre en algunos países y se ha visto obligado a modificarlo.

Por lo tanto, el nombre de la película ha quedado como «Moana» en español de América y como «Vaiana» en la versión de España. Curioso es el caso de Italia, que también ha decidido cambiar el nombre de la princesa (aunque ha preferido llamarla «Oceanía» por ser el lugar donde se desarrolla la película) no por motivos de derechos, sino porque Moana es el nombre de una famosa actriz porno y haciendo este cambio se evita que los niños se encuentren contenido no apto para menores al buscar información sobre la cinta. 

Otra curiosidad lingüística relacionada con la película es que ha sido la primera producción de Disney que se ha traducido al tahitiano. Los productores han intentado en todo momento ser respetuosos y transmitir con precisión la cultura polinésica y, al doblar la película al tahitiano, han dado un enorme paso para fomentar el uso y la enseñanza de esta lengua, que se encuentra en peligro de extinción.

Por estos motivos, el título del film se ha traducido en algunos países y en otros no. Y vosotros, ¿qué opináis de la nueva película de Disney y de estos cambios?

lunes, 21 de noviembre de 2016

Ventajas e inconvenientes de los programas de control de calidad

La sigla «QA» se refiere a «Quality Assurance» (control de calidad), una fase del proceso de traducción que consiste en seguir unas pautas para garantizar la calidad del texto traducido. Existen numerosos programas de QA para ayudarnos en este paso de la traducción, los que yo conozco son QA Distiller y Xbench, ambos de pago, aunque podéis encontrar una versión de prueba en sus sitios web.

¿Cómo funcionan estos programas? Hay que cargar el archivo original y la traducción para obtener una tabla que puede exportarse a Excel con la clasificación de los errores que han detectado: inconsistencias terminológicas, errores numéricos, varios espacios en blanco seguidos... Suena bien pero, como todo, los programas de control de calidad presentan ventajas e inconvenientes.

Programas de QA

Un problema es que muchas veces estos errores son falsos. Por ejemplo, las palabras polisémicas siempre darán errores de inconsistencia terminológica. Una vez, tuve que encargarme del QA de una traducción del español al francés de un texto de moda y me encontré con que «caja» en español se refería a veces a un tipo de cuello, otras veces a la caja registradora y también a la caja para un regalo. Efectivamente, el mismo término en español se había traducido al francés de tres formas distintas, pero era totalmente correcto.

Otro inconveniente es que los programas de control de calidad no detectan falsos sentidos o errores de estilo y no aceptan sinónimos. Me ha ocurrido pasar Xbench y QA Distiller a un texto de marketing y apenas identificaron errores pero, cuando lo leí, me di cuenta de que había falsos sentidos y demasiadas repeticiones. Un texto de marketing debe ser llamativo y original, por eso pienso que, en este caso, habría sido mejor pararse a leer la traducción y revisarla que perder tiempo en mirar los errores que detectan estos programas.

Desde mi punto de vista, los programas de QA hacen perder el tiempo en muchas ocasiones. No exagero si digo que en un texto de 20 000 palabras pueden identificar 5 000 posibles fallos y tienes que ir mirando uno a uno cuál es falso y cuál es real. Creo que suele ser preferible revisar el texto entero y pasarle el corrector ortográfico que fijarse en un montón de posibles errores para ver si son reales o no.

No obstante, a pesar de estos inconvenientes, no estoy totalmente en contra de los programas de QA y considero que en algunos casos pueden presentar ventajas, especialmente en textos técnicos. ¿A quién no le ha pasado estar trabajando en una traducción muy larga y en mitad del trabajo cambiar de opinión sobre la traducción de un término (o dos, o tres…)? Siempre podremos usar la opción de reemplazar pero, si empleamos Xbench o QA Distiller al acabar, nos quedaremos más tranquilos comprobando que siempre los hemos traducido de la misma manera.

Otra situación en la que me parecen útiles es cuando se divide la traducción de un texto entre varias personas. No es lo ideal, lo suyo es que un solo traductor se ocupe del texto entero, pero a veces no queda más remedio cuando un cliente necesita 8 000 palabras traducidas en tres días. Aunque se revise la traducción, si se usa un programa de QA, se puede verificar rápidamente la coherencia terminológica, tan solo habrá que fijarse en esa categoría de errores.

Lo cierto es que pienso que los programas de control de calidad están sobrevalorados. Es verdad que, según el tipo de texto, pueden resultar de utilidad, pero no deben sustituirse por la revisión como hacen algunas agencias de traducción, que además utilizan estos programas indistintamente en cualquier texto. Una revisión en condiciones en la que se coteje frase por frase el original y la traducción es imprescindible y durante este proceso se pueden detectar los fallos que encuentran los programas de QA.

Además, opino que el contenido es más importante que la forma. Siempre se debe buscar la perfección, pero considero que es preferible que haya varios espacios seguidos en una traducción a que contenga falsos sentidos; los dos son errores, pero está claro que no tienen la misma importancia. Después de traducir, siempre hay que revisar y, a continuación, no veo mal que se pasen programas de QA por si se nos ha escapado algo.

Y tú, ¿sueles usar programas de control de calidad? ¿Qué opinas acerca de ellos?

domingo, 16 de octubre de 2016

Cómo es una prueba de traducción para un puesto en plantilla

Esta es una entrada que escribí hace tiempo, en noviembre de 2012, cuando acababa de terminar la carrera y hacía muy poco que me había enfrentado a dos pruebas de traducción para puestos en plantilla. No sé muy bien por qué no llegué a publicarla, el caso es que he decidido actualizarla incluyendo otro tipo pruebas que tuve que hacer más adelante, porque creo que este tema puede ser de interés para muchos traductores noveles.

Por muy buena que sea su carta de presentación y su currículum, para que un traductor consiga un trabajo en plantilla, probablemente deberá superar una prueba de traducción. De este modo, la empresa o agencia de traducción podrá evaluar sus habilidades prácticas. Esta prueba no debe ser muy larga y, si lo es, se debería desconfiar porque lo más seguro es que se estén aprovechando.

En mi caso, la primera prueba de traducción que hice fue para unas prácticas, me mandaron un Word de una sola página con cuatro fragmentos de diferentes tipos de textos: uno era técnico, otro económico… y, aunque no me fijaron un plazo, al enviar el trabajo debía indicar el tiempo que había dedicado a traducirlo.

prueba traducción puesto en plantilla
Fuente
En otra ocasión, me mandaron un documento legal de cuarenta páginas y tuve que traducir durante una hora para después enviar lo que me hubiera dado tiempo a hacer. Esa vez me agobié un poco y los nervios me traicionaron, me estaba jugando mucho, pues era el primer trabajo «serio» (no eran prácticas) que me ofrecían y quería conseguirlo, pero no pasé la prueba… Me dio rabia porque cometí fallos tontos, pero no pasó nada. De los errores se aprende y, además, esa agencia de traducción fue muy amable y me mandó la prueba corregida, por lo tanto, pude ver en qué había fallado y tomar nota de mis errores.

Estas dos pruebas de traducción fueron antes de la entrevista, pero también he tenido que hacer este tipo de pruebas in situ el mismo día de la entrevista. A veces son traducciones, pero también pueden ser revisiones de un archivo de Word usando el control de cambios, ya que los traductores en plantilla también se dedican a revisar. Normalmente, se permite consultar internet, pero no siempre es así y una vez tuve que hacer la traducción directa e inversa de varios textos bastante técnicos. Cuando me llamaron por teléfono, me avisaron de que la prueba era sin ordenador y me informaron de la temática, pero creo que lo ideal habría sido utilizar internet, porque en su día a día todos los traductores lo usan.

Otro tipo de prueba que tuve que hacer en una empresa tecnológica para un puesto de traductor y gestor de proyectos consistió en realizar varios ejercicios que evaluaban mi manejo de Trados. Me pidieron que en una hora alineara dos textos, hiciera un glosario con Multiterm a partir de un Excel y creara un proyecto para un documento que debía traducirse a varios idiomas.

Fuente
Como veis, lo más frecuente es tener que traducir, pero según las funciones del puesto ofertado, las pruebas para traductores pueden variar. Mi consejo para cualquier tipo de prueba es que os lo toméis con la máxima tranquilidad posible. No hay que dormirse en los laureles, pero tampoco hay que agobiarse. Lo mejor es concentrarse y no olvidarse de revisar muy bien y pasar el corrector si se trata de una traducción o una revisión. Tener un límite de tiempo puede estresar, porque se entiende que la empresa o agencia busca a una persona que trabaje rápido, pero, por supuesto, hay que tener presente que lo más importante es entregar un buen trabajo.


Y tú, ¿has hecho alguna prueba de traducción? ¿En qué consistió?

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Conceptos básicos de Derecho español


Los traductores somos camaleones, tan pronto estamos trabajando en un texto legal como en un manual médico y tenemos que adaptarnos y utilizar la terminología adecuada en cada caso. Para saber tomar las decisiones correctas, es importantísimo entender lo que se traduce. En los textos legales aparecen constantemente términos que a bote pronto parecen muy básicos, pero cuyo significado puede que no tengamos muy claro. Sabemos que lawyer es abogado pero, ¿sabemos a qué se dedica exactamente uno? o ¿qué competencias tiene un juzgado? ¿y un tribunal? Para despejar estas dudas, hoy os traigo la explicación de algunos conceptos muy sencillos de Derecho español.

Conceptos básicos Derecho español

Para empezar, en Derecho, solo existen dos profesionales liberales: los abogados o letrados y los procuradores. Todos los demás son funcionarios (jueces, secretarios, miembros del Cuerpo de Auxilio Judicial…) y pertenecen a la Administración de Justicia, que está vinculada al Estado.

Tanto los abogados como los procuradores son representantes de personas físicas y jurídicas. Los abogados se encargan de interponer los escritos oportunos y dirigir los procedimientos, es decir, desarrollan la defensa de su representado a través de los distintos trámites y etapas de las que goza un litigio. Por su parte, los procuradores ejercen funciones de cara al juzgado y presentan los escritos redactados por los abogados.

El procurador es una figura que hoy muchos consideran anacrónica porque venía ejerciendo una labor presencial al comparecer en sede judicial, mientras que el abogado podía darle instrucciones desde la distancia. Sin embargo, con las últimas reformas legislativas, la Administración de Justicia ha desarrollado el sistema LexNET, un canal de comunicación en línea que hace innecesaria la presencia física del procurador en el juzgado en la mayoría de ocasiones. Además, el procurador no es obligatorio en todos los procedimientos civiles, depende de la cuantía reclamada del litigio.

En cuanto a las diferentes instituciones, el juzgado es el órgano de representación más simple que imparte justicia en España. Por lo general, los juzgados están especializados en una sola materia y están formados por jueces, secretarios y otros funcionarios.

Los Juzgados de Primera Instancia pertenecen a la jurisdicción civil y, dentro de ella, se ocupan de los asuntos más sencillos, por ejemplo, la reclamación de una deuda. Por su parte, los Juzgados de Instrucción tramitan asuntos de materia penal. Ambos funcionan dentro de su competencia territorial, conocida como partido judicial. También existen los Juzgados de lo Penal, los Juzgados de Violencia de Género, los Juzgados de los Social… y los Juzgados de Primera Instancia e Instrucción, también denominados Juzgados Mixtos, porque comparten la jurisdicción civil y la penal.

Por otro lado, los tribunales (las Audiencias Provinciales, el Tribunal Superior de Justicia, la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo) tratan materias más complicadas y asuntos procedentes de los juzgados, y se componen por magistrados. El órgano más alto es el Tribunal Supremo y sus decisiones no pueden ser apeladas por ningún otro tribunal.

¡Esto es todo por hoy! Espero que, si teníais dudas, ahora entendáis mejor estos conceptos tan básicos del Derecho español. Próximamente, escribiré otra entrada explicando otros términos frecuentes en los textos legales así que, si tenéis alguna sugerencia, ¡no dudéis en dejarla en los comentarios!

miércoles, 10 de agosto de 2016

Reseña: «Plötzlich Shakespeare» de David Safier


Reseña Plötzlich Shakespeare„Zwei sind einer zu viel!

Wenn Mann und Frau sich das Leben teilen, ist das ja schon schwierig. Aber wenn Mann und Frau sich auch noch ein und denselben Körper teilen müssen, denn ist das Chaos perfekt!

Die liebeskranke Rosa, wird per Hypnose in ein früheres Leben versetzt. In den Körper eines Mannes, der sich gerade duelliert: William Shakespeare. Wir schreiben das Jahr 1594, und Rosa darf erst wieder zurück in die Gegenwart, wenn sie herausfunden hat, was die wahre Liebe ist. Keine einfache Aufgabe: Sie muss sich als Mann im London des 16. Jahrhunderts nicht nur mit liebestollen Verehrerinnen rumschlagen, sondern auch mit Shakespeare selber, der nicht begeistert ist, dass eine Frau seinen Körper kontrolliert. Und während sich die beiden in ihrem gemeinsamen Körper kabbeln, entwickelt sich zwischen ihnen die merkwürdigste Lovestory der Welgeschichte.“


¡Dos son multitud!

Ya es difícil cuando un hombre y una mujer comparten su vida, pero si tienen que compartir el mismo cuerpo, ¡entonces el caos es absoluto!

Rosa, que sufre mal de amores, es transportada por hipnosis a una vida anterior en el cuerpo de un hombre que se está batiendo en duelo: William Shakespeare. Hablamos del año 1594 y Rosa podrá regresar al presente cuando haya descubierto qué es el amor verdadero. Una tarea nada fácil: como hombre del Londres del siglo XVI, no solo deberá enfrentarse a admiradoras enamoradas, sino también al propio Shakespeare, que no está muy entusiasmado con que una mujer le controle. Y mientras se pelean en el mismo cuerpo, surgirá entre ellos la historia de amor más curiosa del mundo.
David Safier es un conocido guionista y escritor alemán cuyos libros suelen encontrarse en las listas de los mejores vendidos. En 2006 publicó su primera novela, Mieses Karma (Maldito karma), y al año siguiente Jesus liebt mich (Jesús me quiere), que se llevó a la gran pantalla. A continuación, escribió el libro que os traigo hoy, Plötzlich Shakespeare (Yo, mi, me… contigo), al que han seguido otros, todos comedias, excepto 28 Tage lang (28 días), donde cambia de registro para narrar una historia ambientada en Varsovia durante la época nazi.

La protagonista de la reseña que traigo hoy es Rosa, una mujer que sigue enamorada de su exnovio, Jan, y está convencida de que puede recuperarle, pese a que él se va a casar con otra mujer. Un día va al circo donde conoce a un mago que afirma ser capaz de transportar a las personas en el tiempo para que se encuentren a sí mismas. Así es como Rosa aterriza en el año 1594 en el cuerpo de su yo del pasado, que no es otro que Shakespeare.

Para recuperar sus respectivos cuerpos tendrán que ayudarse mutuamente: Rosa solo volverá al presente cuando haya averiguado en qué consiste el amor verdadero y Shakespeare tiene que llevar a cabo una misión que le ha encomendado la mismísima reina de Inglaterra y de la que dependen su futuro y el de Inglaterra. Además, durante su estancia en el pasado, a Rosa le resultará familiar más de una cara…

Había visto los libros de David Safier en las librerías y nunca me había animado a leer uno (¡y menos en alemán!) hasta la Feria del Libro de Madrid del año pasado, donde me decidí a comprar Plötzlich Shakespeare, que me ha encantado básicamente por dos razones. Por un lado, aunque la idea es poco original porque ya hay muchos libros y películas que juegan con los cambios de cuerpo, la trama me ha parecido muy divertida y me ha sacado más de una sonrisa. Por otro lado, me ha gustado ser capaz de leérmelo entero y además disfrutar con la lectura. La verdad es que ha sido muy fácil porque los capítulos son cortitos y la historia engancha desde el principio. Aparte, tiene algún que otro giro que me sorprendió.

Resumiendo, si tenéis un nivel B1 o B2 de alemán y queréis leer algo en este idioma, os recomiendo Plötzlich Shakespeare porque es una lectura amena y asequible para una persona con un nivel intermedio. Si no sabéis alemán, pero os apetece leer algo entretenido y divertido os lo recomiendo en español, porque seguro que os lo pasáis muy bien con las aventuras y anécdotas de Rosa y Shakespeare.




¿Habéis leído este libro u otro de David Safier? ¿Qué libro recomendaríais para leer en alemán?